Trucos y consejos

Tú también puedes hacer fotos como éstas. Nosotros te explicamos cómo...


El final del callejón de San Ginés fue capturado con una sensibilidad de 800 ISO. El efecto conseguido, con más luz de la que en realidad facilitaba el día, se debe a la elevada sensibilidad, combinada con una velocidad de obturación de 1/60 y un diafragma de 4.
 
El colorido que presenta la entrada al callejón de Doré desde la calle Atocha, con una de las cuchillerías más antiguas de Madrid a su izquierda, hizo innecesario el flash de apoyo. La instantánea fue tomada con una sensibilidad de 400 ISO, a una velocidad de 1/30 y una apertura del diafragma de 4. El detalle del movimiento de la gente es captado gracias a la baja velocidad.


Pese a que el día no acompaña y la luz no es muy buena, el estabilizador de imagen Canon Powershot A710 IS nos permite tomar fotos sin trípode en días nublados con un resultado como éste. Para fotografiar este paisaje de Lavapiés, se ha empleado una sensibilidad de 400 ISO a una velocidad de 1/60 y con un diafragma a 5,6, ya que se ha utilizado un teleobjetivo de aproximadamente 150 milímetros.
 
El interior de Bodegas Sierra, en la plaza de Chueca, fue fotografiado en modo interior, con ayuda del flash de apoyo de la Canon Powershot. Manteniendo la sensibilidad a 400 ISO, la velocidad de obturación empleada fue de 1/15 y el diafragma a 4. El resultado de la baja velocidad, sin trípode y con ayuda del flash, fue una doble exposición final.


La Gran Vía madrileña, vista desde su unión con la calle Alcalá, fue retratada con una sensibilidad de 800 ISO, a una velocidad de 1/15 y las condiciones climatológicas más adversas. Para conseguir más luz, se empleó una apertura de diafragma de 3,5.

La Bodega de la Ardosa, en la calle Colón (en el barrio de Malasaña), es uno de los establecimientos más antiguos de Madrid. La caña desde la que tiran la cerveza data de 1892, ganándose el honor de ser la más vetusta de la ciudad. La colorida fachada, como ya sucediera con la de la cuchillería de Antón Martín, hizo innecesario el uso del flash. Con una sensibilidad de 200 ISO, una velocidad de obturación de 1/60 y el diafragma a 4,5 se consiguió este resultado.


Para fotografiar la calle Magdalena (que lleva hasta la plaza de Tirso de Molina) vista desde la terraza del bar Casa Granada se mantuvo la sensibilidad de 400 ISO, pero la velocidad de obturación empleada fue de 1/25 y el diafragma se amplió a 8. El efecto conseguido era el que se buscaba: la máxima profundidad de campo posible de la imagen.